Etapa Santiago-Muxía-Fisterra

La condición de “fin de la tierra” es también un aliciente para emprender el Camino de Santiago, pues todo viajero desea llegar siempre más allá, hasta el final del camino. Ya el historiador romano Lucius Florus cuenta cómo los legionarios de Roma contemplaron con temor sagrado la puesta de sol sobre el océano, cuando alcanzaron el Finis Terrae, en el siglo II a. C. El Finis Terrae (Fisterra, como se denomina en Galicia), se convirtió desde entonces en un lugar obligado para todo el que realizaba la Ruta Jacobea.

Esta ruta jacobea tiene su origen en la ciudad de Santiago y su meta en el cabo Fisterra y el Santuario da Virxe da Barca.

Casi desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago (S. IX), determinados peregrinos decidían prolongar su viaje hasta la Costa da Morte, que era para los antiguos la punta más occidental de Europa, el tramo final de un itinerario marcado en el cielo por la Vía Láctea.

A partir del S. XII, el Códice Calixtino vincula estas tierras con la tradición jacobea y señala que los discípulos de Santiago viajaron a Dugium, actual Fisterra, buscando autorización de un legado romano para enterrar al Apóstol en Compostela y que allí fueron encarcelados. Lograron huir y, a punto de ser alcanzados, cruzaron un puente que se derrumbó al paso de la tropa romana que los perseguía.

La tradición jacobea del finisterrae gallego se fundamenta en dos de las devociones más populares de Galicia: el Santo Cristo, en Fisterra, del que el licenciado Molina (S. XVI) dice que a él “acuden los más romeros que vienen al Apóstol”; y A Virxe da Barca, en Muxía, que según la tradición acudió a este hermoso lugar en una barca de piedra para darle ánimos a Santiago en su predicación

Santiago >> Negreira

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Negreira

  • Distancia: 22 km
  • Dificultad: alta

El itinerario jacobeo hacia Fisterra y Muxía se inicia en la praza do Obradoiro de Santiago, meta del resto de los Caminos.

Pasando la Rúa das Hortas, se dirige hacia la calle Poza de Bar y San Lourenzo, cruza el río Sarela y enfila hacia A Barcia y Roxos. La etapa discurre en su primer tramo por el paseo acondicionado a orillas del río, cruzando su estrecho cauce a través de pasarelas.

El Camino irá atravesando pequeños núcleos rurales, bosques y colinas hasta llegar a la carretera general en las inmediaciones de la aldea de Ventosa, para bajar luego hasta Augapesada. En este punto la ruta inicia un fuerte ascenso, asistido por bancos cada pocos metros hasta su llegada a Carballo.

A partir de aquí se inicia una bajada por carretera secundaria hasta Ponte Maceira, uno de los puntos de mayor interés de este tramo, con su puente medieval sobre el río Tambre, molinos y calles empedradas.

Un nuevo tramo empedrado sigue el curso del río para ascender luego hacia A Chancela, para terminar la etapa descendiendo hasta Negreira, donde se encuentra el albergue de peregrinos.

NEGREIRA >> OLVEIROA

olveiroa

Olveiroa

  • Distancia: 37 km
  • Dificultad: Media

La etapa comienza en la villa medieval de Negreira, cruzando el río Barcala en un pequeño ascenso hacia la iglesia de San Xulián. La ruta discurre por sendas del antiguo Camino Real a Fisterra, por cuestas entre bosques y grandes pistas de tierra llanas, con algunos tramos por carretera.

El Camino conducirá a través de los núcleos rurales de Portocamiño y Vilaserío, en la comarca de O Xallas, para ascender luego hasta el monte Aro a través de pistas de tierra rodeadas de aerogeneradores.

La ruta deja atrás el valle del río Xallas y ofrece amplias panorámicas de la comarca, del río y su ribera para luego descender hasta Ponte Olveira y, cruzando un pequeño puente que se interna en la comarca de Dumbría, llegar a Olveiroa, meta de la etapa.

OLVEIROA >> CORCUBIÓN

Corcubión

Corcubión

 

  • Distancia: 20 km
  • Dificultad: Media – Alta

El Camino sale de Olveiroa  y asciende hacia Hospital, se bifurca para dirigirse a Muxía o bien a Fisterra y desde allí a Muxía.

Si se opta por pasar por Fisterra, la ruta discurre por las inmediaciones del  santuario de As Neves y la ermita de San Pedro Mártir. Asciende entonces hasta el Cruceiro da Armada, un alto desde el que ya se divisa el cabo de Fisterra, y desciende luego a la localidad de Cee. Muy cerca, al fondo de la ría, se encuentra la villa de Corcubión, Conjunto Histórico Artístico y meta de la etapa.

Esta ruta se lleva a cabo por encima de los valles que dejan el río Xallas a la izquierda.  Tramos llanos entremezclados con numerosos ascensos y descensos nos conducen hacia Corcubión a través de bosques y caminos de tierra con vistas al mar.

 

corcubión >> fisterra

Ermita San Guillerme

Ermita San Guillerme (Fisterra)

  • Distancia: 14 km
  • Dificultad: Alta

La salida de Corcubión se realiza entre los estrechos muros que separan dos fincas, siguiendo un riachuelo que fluye entre las rocas. La ruta asciende una loma para descender luego hacia la carretera general  e iniciar otra bajada especialmente inclinada.

El Camino a Fisterra sigue su curso por el paseo de pizarra de la playa de Langosteira, recorriéndolo en su totalidad para adentrarse luego en el núcleo urbano de Fisterra.

La ruta atraviesa la villa y se dirige al famoso faro de Fisterra (Finis Terrae), pasando por delante de la iglesia de Santa María das Areas.

Curiosidades:

En Fisterra, concretamente en su albergue, se entrega la “Fisterrana” o “Fisterrá”, acreditación de haber peregrinado hasta el Fin del Mundo.

Olveiroa >> muxía

Santuario da Barca

Santuario da Virxe da Barca (Muxía)

  • Distancia: 28 km
  • Dificultad: Media

Partiendo de Olveiroa es posible seguir ruta directamente a Muxía, tomando la bifurcación en Hospital. Esta variante se dirige a Dumbría, capital municipal, sigue hacia San Martiño de Ozón y desciende luego hacia el núcleo de Muxía, donde se encuentra el albergue de peregrinos.

La ruta termina en el Santuario da Virxe da Barca, de fuerte tradición jacobea, y su entorno de “piedras santas”, a las que se atribuyen propiedades curativas.

Curiosidades:

Cuenta la tradición que la Virgen arribó a Muxía en un navío de piedra, donde hoy está el santuario de A Barca, para darle ánimos al Apóstol en su predicación por el noroeste de la Península Ibérica. Las “piedras santas” del entorno del santuario serían vestigios de la barca en la que llegó la Virgen.

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